Días después: Jobs, el que le perdió el miedo a la vida

Discutíamos la portada de homenaje a Steve Jobs, cofundador de Apple y reinventor de la compañía, en Compuchannel, la revista del negocio de cómputo en América Central y Caribe. Fondo negro con la manzana en plata. Jobs sobre fondo blanco… Hasta que el Publisher dijo: “Ese debería ser el concepto... ¡Su inmortalidad, no su muerte!

Independientemente de que se haya plasmado o no en la cubierta, tal es el sentimiento que se sobrepone a la tristeza de su fallecimiento, ocurrido el 5 de octubre de 2011 (hace seis días). Él permanece en los productos salidos de su visión y de su genialidad transformadoras; él se queda en ellos, y en los habitantes de este mundo, usuarios o no:

“Lo que ha hecho Jobs por nosotros como cultura tiene una resonancia única en cada persona, incluso si no se utilizan productos de Apple; la repercusión que estos han tenido es de muy largo alcance”, fue el comentario de Cori Mol, trabajadora en una tienda de Apple en San Francisco, California (Estados Unidos).

Él permanece además en la empresa y en su genio de hombre de empresa. Bajo esa perspectiva, la profesora Sandra Siebel, directora del Departamento de Sistemas de Información de la IESE Business Chol, resaltó que “Jobs fue capaz de articular todo un proceso de innovación continuo que involucraba a todas las partes de la empresa porque al final no sólo era innovar el producto, sino que llegara al mercado. Y ahí fue excepcional”.

Comentario al margen, esa articulación de procesos nos hizo recordar a Henry Ford que hizo lo mismo, pero con los automóviles, un siglo atrás.

 

“Ya estás desnudo”

Permanece asimismo en el terreno de las lecciones de vida. Fue la muerte la que le ayudó a entenderse y a aconsejar. El ya legendario discurso al aire libre en la Universidad de Stanford en 2005 es su retrato:

“Pensar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he tenido, pues me ha ayudado a tomar las grandes decisiones de mi vida”.

En realidad, confiesa que le perdió el miedo a la vida: “Casi todo –las expectativas externas, todo el orgullo, todo el miedo a hacer el ridículo o a fracasar- desaparece de cara a la muerte y queda lo que es realmente importante. (…) Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón” (Fuente de las citas: BBC Mundo, http://ow.ly/6SczR).

2005 era ya el primer año del repunte de la acción de Apple en la bolsa de valores Nasdaq, a partir de un dígito; repunte que alcanzó US$ 400, la cotización más alta en la historia de la compañía, el 5 de octubre de 2011, día de su deceso.

 

¡Sabiduría al extremo!

También le perdió el miedo a la muerte. Por eso, su familia reportó con justa razón su momento final con palabras de gran sencillez: “Steve murió el día de hoy en paz…”. ¡En Paz! ¡Sabiduría al extremo! Permanece así como persona, como “un ser humano increíble”, como lo llamó Tim Cook, director general de Apple.

Para reflejar su continuidad como persona y como leyenda, nada más adecuado que recordar la conclusión famosa de sus presentaciones históricas: “Hay una cosa más… (There´s one more thing…)”.

Jobs perdió el miedo a la vida. Perdió el miedo a la muerte. ¡Vive! ¡Continuemos su leyenda. Fundemos el mito!

 

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